Reputación online

En el pasado se decía de una empresa que tenía “buena o mala prensa” y de las personas que poseían una “buena o mala reputación”. Y esos testimonios nos servían para interesarnos por ellas o recelar y tomar otras alternativas. Tanto en un caso como en el contrario, resultaba complicado modificar una imagen acuñada durante años.

En la actualidad, la reputación reside cada vez más en el entorno online, en un mundo virtual, transparente, inmediato y universalmente accesible. Cualquiera puede verter opiniones positivas o negativas sobre nuestra empresa o nuestra persona y ello condicionará en gran medida el éxito empresarial o nuestro futuro profesional. Es fundamental saber gestionar esa reputación, neutralizando los elementos negativos y potenciando los positivos.

La importancia de la reputación online

En el campo empresarial, la buena reputación online resulta especialmente delicada si se abordan acuerdos con otras empresas o cuando el cliente compara nuestro servicios con otras ofertas a través de webs de prestigio, en ese caso poco se puede hacer ante el criterio de miles de usuarios. En el caso de los profesionales, la reputación es fundamental a la hora posicionarse de una forma idónea en el mercado laboral.

El pasado cuenta

Es importante subrayar que el mundo digital tiene una gran memoria. Google es un travieso buscador que llega a cualquier latitud y recupera cualquier rastro, por muy arcano y pretérito que parezca. Comentarios desafortunados realizados en redes sociales se comparten y perviven cuando les creíamos olvidados. Similitudes de identidad con otros usuarios de mala reputación pueden ocasionarnos un daño irreparable. O testimonios sobre nuestra empresa pueden pesar como una losa durante años.

Reputación positiva o negativa

Sabré que tengo una buena reputación online si se refieren a mí y no a otra persona de nombre similar, si la información vertida es precisa y los comentarios favorables. Será negativa cuando exista poca información o sea inexacta, si las noticias o comentarios vertidos son negativos, y si las expresiones o fotos son de mal gusto. Los registros negativos del pasado, caso de conflictos
con la ley, son rémoras permanentes.

Cómo reparar una mala reputación online

Si es difícil curar los problemas de salud cuando están enquistados, reflotar una mala reputación tampoco es sencillo y pasa por incrementar los contenidos positivos. Lo primera tarea será eliminar los contenidos inadecuados de las redes sociales, propias o de amigos, y el segundo tomar conciencia del error y no repetirlo. De esta manera los contenidos negativos se irán sepultando bajo los positivos y dificultaremos a Google que los desentierre, al menos en las primeras líneas de búsqueda.

Más vale prevenir

Restaurar la reputación es posible, pero lo aconsejable es no incurrir en los mismos errores cometidos. La mejor forma de crearse una buena reputación online es gestionar lo privado dentro de ese coto, para evitar que nuestras opiniones puedan enfadar a terceros, y mostrar un talante amigable, manteniendo a raya contraproducentes enojos. A nivel logístico, se puede contar con herramientas de reputación online que permiten monitorear las nuevas entradas y responderlas de manera proactiva. También es importante usar contraseñas seguras y así evitar hackeos o injerencias en nuestras cuentas. Y por último, echar mano del sentido común: pensar bien lo que se escribe antes de publicarlo.